6 cualidades que debes buscar en tu próximo empleado

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Foto cortesía de: www.pixabay.com

Contratar personal no es una tarea tan fácil como se cree. Hay muchos aspectos que debemos considerar antes de hacerlo. La clave no está solo en el currículum vitae, documento en el que el candidato cuidadosamente expone todas sus experiencias laborales, los conocimientos y las aptitudes que posee. Pero a fin de cuentas esto no deja de ser un papel.

Buena parte de la decisión final del reclutador está en otros elementos que solo puede extraer durante la entrevista de trabajo. Todo lo que necesitas en un empleado lo sabrás el día que lo conozcas y puedas hablar cara a cara con él.

El perfil profesional que buscas debe ser complementado con otros rasgos que apuntan más a su personalidad. Y es que contratar atendiendo solo los títulos y competencias laborales podría resultar muy complicado si en términos intersubjetivos este profesional no comparte los valores y la filosofía de tu empresa.

Contratar al profesional idóneo puede significar el éxito de la compañía y del negocio. Por el contrario, reclutar al trabajador equivocado puede convertirse en un error muy costoso para las empresas”, explica la página MBA América y Economía.

De modo que presta atención a estos aspectos:

1. La puntualidad. Llegar a la hora es fundamental. Aunque suene repetitivo, te conviene que esta persona siempre llegue a tiempo, ya que formará parte de tu grupo de trabajo y la puntualidad es el reflejo del interés que pueda sentir. Llegar tarde a un lugar, en especial si es el trabajo, demuestra que el empleado le da poca importancia al empleo

2. Su imagen. La forma en la que nos vestimos habla de cómo es cada persona. Aunque no sea un factor que defina plenamente la personalidad, hay ciertos aspectos que te ayudarán a saber frente a quién estás. No se trata de volverte prejuicioso, pero sí debes tener en cuenta que la forma en la que viste alguien dice mucho sobre cómo es.

3. El lenguaje corporal. Se dice que el lenguaje corporal revela mucho más que las palabras. Cuando tenemos que contratar a alguien, debemos convertirnos en maestros para leer las señales no verbales. Obsérvalo bien, toma en cuenta cada gesto que haga y fíjate en su seguridad. A pesar de que esté nervioso, debe proyectar autoconfianza, verte a los ojos cada vez que te responda alguna pregunta, verse relajado y confiado.

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4. Cómo habla de su antiguo trabajo. Observa cómo se expresa de su anterior trabajo. Si se refiere a él de mala manera, de su jefe o de su salario, no deberías contratarlo. Aun cuando quizás lo que diga sea verdad, saber elegir el momento para decirlo y la forma en cómo expresarlo, habla de su inteligencia emocional. Tal vez se trate de una persona problemática que no quieres tener en tu empresa.

5. Sus actitudes. Como señala el portal Reclutamiento.monster, es mucho mejor contratar en función de la actitud en lugar de la habilidad: “Enseñar habilidades no es nada comparado con transmitir la actitud correcta”. Mostrarse optimista, flexible, colaborador, mantenerse comprometido con su formación, verse entusiasta y con ganas de aportar a la empresa y de aprender, en algunos casos resulta más importante que los muchos diplomas y certificados que pudiese tener una persona con mala actitud.

Las respuestas que el candidato da son claves para identificar estas actitudes. Un “yo solo me limito hacer bien mi trabajo” puede reflejar una conducta poco implicada y comprometida con la empresa y sus compañeros, por más que esté diciendo que hará bien sus funciones. El trabajo en equipo y la capacidad de adaptarse a las necesidades o circunstancias que se le soliciten fuera de sus funciones -siempre respetando su contrato, por supuesto- tiene que ser una razón de peso para seleccionar al trabajador.

6. Su honestidad. Es cierto que muchas personas saben mentir, pero hay cosas que no son fáciles de ocultar. Puedes darte cuenta de si todo lo que dice sobre él en su currículum es cierto o no cuando lo mencionas y no hay ninguna clase de titubeo o nervios cuando se ahonde sobre el tema. Detectar que miente sobre alguna de las habilidades que dice tener lo descarta automáticamente del proceso de selección, aún cuando no sea esa aptitud la que más requiere la vacante. Lo que más vale en este punto es la franqueza. Si miente en la entrevista, también pudiese mentir luego.

Luego de estos consejos, debes recordar que no se trata de intimidar al candidato. Mantén una actitud tranquila, sin resultar agresivo ni inquisidor. Una entrevista laboral bien conducida optimizará tu proceso de selección.

La importancia de una entrevista sólida recae, además, en que si es correctamente ejecutada, entregará una amplia información en cuanto actitudes, comunicación no verbal, gustos y preferencias de las personas. Esto nos permitirá identificar quienes estarán más alineados y comprometidos con los principios y valores de nuestra organización” apunta el portal MBA América y Economía.

Fuente: entrepreneur.com, reclutamiento.monster.es, mba.americaeconomia.com