Alto o bajo impacto: ¿Qué tipo de ejercicios te convienen más para rebajar?

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Cuando comenzamos a hacer ejercicios, esta es la primera pregunta que nos hacemos: ¿Qué es mejor para adelgazar más rápido, ejercicios muy intensos, o ejercicios más frecuentes?

Seguido, viene una seguidilla de más preguntas que nos ayuda a despejar el panorama: ¿qué es mejor, cantidad o calidad? ¿Alto o bajo impacto? ¿Qué rutina hace perder más calorías? ¿Cuánto tiempo me tomará alcanzar mi peso ideal, y qué tipo de ejercicios me conviene hacer para llegar hasta él?

Antes de que te precipites a dar respuestas, es sumamente recomendable que te acerques al consultorio de un médico especialista en deportes, y que te pongas en control completo.

Seguido, pásate por un laboratorio y sométete a los análisis de rutina que revelarán tu estado de salud global. De allí, el siguiente paso es una visita al nutricionista.

Finalmente, el último paso a dar antes de comenzar a responder estas preguntas, es que contrates los servicios de un entrenador personalizado quien, al revisar todos los resultados y las sugerencias del nutricionista y tus necesidades particulares, te ayude a llegar a establecer tu plan de acción.

Solamente allí podrán tener respuesta todas estas preguntas. Ahora bien, mientras sigues esta ruta, te dejamos algunos tips que te ayudarán a ir adelantando camino para que no sigas posponiendo tu fecha de inicio en el gimnasio.

Ejercicio sí, abusos no

Si queremos perder peso y gozar de una buena salud, el entrenamiento periódico y un buen descanso diario es sin duda el punto de partida para comenzar a ponernos en forma, especialmente si tenemos algún tiempo sin entrenar.

Sin embargo, también es necesario tomar en cuenta otros aspectos importantes, tales como limitar el consumo de azúcar y evitar el la ingesta excesiva de alcohol. El cigarrillo es otra variable que debemos eliminar de nuestras vidas si queremos ir sumando resultados positivos para nuestra salud.

De igual forma, la moderación debe ser la brújula principal de todo el conjunto: Nuestras rutinas de ejercicios no deben ser excesivas ni repetitivas porque puede llevarnos al cansancio físico y psicológico, lo cual simplemente nos guiará al fracaso.

Si nos dedicamos a hacer ejercicios frecuentemente debemos permitirnos tiempo para descansar y relajarnos para que nuestros músculos se recuperen del desgaste producido por la actividad y evitar cualquier tipo de lesión en músculos y ligamentos.

Por tanto, la frecuencia y la intensidad con que se entrena va a depender de los factores: Edad, sexo, condición de salud y objetivo de entrenamiento (competencia, mejora física, eliminar sobrepeso, terapia, etc.).

¿Poca actividad mejor que nada?

El sedentarismo es uno de las principales causas de enfermedades asociadas al sobrepeso tales como, problemas cardiovasculares y prediabetes, entre otras.

Por esta razón incluir rutinas de ejercicios en nuestro estilo de vida puede ayudarnos a prevenir un percance de salud. De ahí la importancia de hacer ejercicios o practicar algún tipo de deporte desde la infancia.

Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con los excesos: Salir del sedentarismo no significa que te tengas que convertir en un velocista de 100 metros planos de la noche a la mañana, especialmente si tienes bastante rato siendo sedentario.

Arrancar de 0 a 100 está bien para un auto de alta cilindrada, no así para nosotros. Lanzarse a un entrenamiento intensivo puede resultar un peligro especialmente si te has saltado el protocolo ideal que te recomendábamos al principio puesto que ignorarás tu estado de salud real, o si sufres de algún tipo de enfermedad o condición producto o no de la inactividad física.

Entonces, si tu objetivo es rebajar, te recomendamos ir de menos a más. Inicia haciendo rutinas de ejercicios tres veces por semana, cuarenta y cinco minutos cada sesión.

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Actívate en serio, pero con intervalos de descanso necesario

Lo más recomendable para realizar un descanso adecuado debe ser de dos a tres días si entrenamos por razones de salud. Ahora, pero si se trata de atletas de alta competencia por lo menos un día de descanso.

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El sobre entrenamiento tiene sus síntomas como la fatiga, cansancio, falta de apetito, mareos y náuseas.

Está comprobado que los músculos emplean un margen de tiempo entre 48 y 72 horas para recuperarse del desgaste energético. Si tomamos en cuenta estos lapsos de tiempo una persona promedio que se ejercita debería visitar el gimnasio alternado un día descanso con otro de entrenamiento.

Pero estas pausas no solo quedan sujetas a la intensidad del entrenamiento sino a otros factores como la edad (en las personas que superan la mediana edad la recuperación muscular es más lenta) y de los grupos de músculos que se ven afectados.

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¿Y qué hay con la intensidad?

Mucho se habla de los ejercicios de alto y bajo impacto. Que si quieres tonificar, es mejor hacer ejercicios de bajo impacto y si quieres rebajar, es mejor hacer ejercicios de alto impacto.

En realidad, cada uno de ellos trae tanto beneficios como riesgos para el cuerpo, y conviene que los conozcas bien y sepas ejecutarlos correctamente para alcanzar los beneficios, sin correr los riesgos.

Comencemos por definir lo que son los ejercicios de bajo impacto:

“los ejercicios de bajo impacto son aquellos en los que al menos uno de los pies permanece en contacto con el suelo todo el tiempo, lo cual reduce el impacto de tu peso corporal en las extremidades y no implica golpes excesivos o fuerza en las articulaciones de pies y piernas.

Entre las actividades que se pueden catalogar en este grupo se encuentran: nadar, caminar, subir y bajar escaleras, así como pilates y yoga. Por otro lado, aquí también se suelen colocar los ejercicios llamados “de impacto nulo”, como andar en bicicleta o pedalear en la fija, además de la máquina elíptica, ya que el peso del cuerpo está soportado todo el tiempo por el aparato.”

Por la naturaleza de estos ejercicios, son ideales para trabajar en la elasticidad de músculos y tendones y rebajar de peso mientras evitas la sobrecarga de las articulaciones.

Asimismo, son ideales para iniciar las rutinas deportivas y son especialmente recomendado en personas con características o cuadros físicos especiales tales como personas en sus años dorados, personas con sobrepeso y obesidad, mujeres embarazadas y para quienes se recuperan de alguna lesión.

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Por otra parte, están los ejercicios de alto impacto:

“su práctica implica que ambos pies pierden el contacto con el suelo, de modo que todo el peso cae sobre los pies y piernas al momento de la caída. Incluso, al realizar actividades como saltar o correr, se genera una fuerza que triplica el peso del cuerpo en el impacto.

Algunos de los ejercicios que se clasifican como de alto impacto son: correr, saltar la cuerda, tenis, squash y todas las actividades que impliquen saltos.”

Entre los beneficios de los ejercicios de alto impacto encontramos que favorecen la coordinación física, incrementan fuerza, velocidad y la quema de calorías para lograr reducir de peso en menor tiempo.

Sin embargo, no son para todo el mundo porque son excelentes para personas que llevan un tiempo haciendo ejercicios y ya tienen cierta condición física que les permite ir un poco más allá.

Si te decantas por hacer ejercicios de alto impacto y aunque tengas tanto el tiempo como las condiciones para hacer este tipo de ejercicios, es importante calentar previamente y estirar luego de finalizar la rutina. Además, invierte en un buen par de zapatos acorde al tipo de actividad que ejecutes.

Por otro lado, si no padeces ninguna condición médica que te impida realizar ejercicios de alto impacto, lo ideal es que en tu rutina combines actividades de ambas modalidades.

Entonces, si quieres rebajar… frecuencia e intensidad moderada al principio, para luego aumentar hasta donde tus condiciones particulares te lo permitan. Y visita al médico antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios.

Fuente: harmonia.la