8 señales de que tu cuerpo y mente están pidiendo descanso

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¿Vacaciones? Seguro que existen… pero no para mí.

Este fue el pensamiento matriz que me acompañó cada día por algún tiempo, y es muy probable que también sea el tuyo. Sí, el ritmo de hoy es abrumador y nos lleva a vivir siempre agitados, en constante carrera contra el tiempo.

Todos hemos tenido la sensación de que a los días les hacen falta más de 24 horas para cumplir con todas nuestras tareas; y así, entre una y otra obligación, siempre vamos posponiendo el tiempo para descansar…  hasta que el cuerpo y la mente comienzan a resentirlo, y a mandarte señales.

Sin embargo, muchas veces esas señales son tan sutiles que no las reconocemos, o las confundimos y atribuimos a eventos externos como por ejemplo, un virus oportunista, o algo por el estilo.

Para que esto no te vuelva a ocurrir, aquí te dejo 8 señales inequívocas de que necesitas tomarte un descanso.

Empecemos por las señales de que tu cuerpo te está dando señales de cansancio.

 1. Resfriados recurrentes

Algunos estudios realizados demostraron que el cansancio activa una respuesta de estrés en nuestro cuerpo. Seguido, el estrés eleva los niveles de la hormona cortisol; encargada de ayudar al sistema inmunológico a combatir infecciones e inflamaciones.

Esto se debe a que, al elevarse esta hormona en nuestra sangre, se destruyen los leucocitos que son los responsables de establecer la primera línea de defensa para protegernos contra enfermedades virales.

Ahora bien, como ya sabemos, los virus de los resfriados son generalmente los primeros en atacarnos porque son los de más fácil propagación. Así que, si no sales de un cuadro gripal para meterte en el otro, es un claro indicador de que algo (cantidad o calidad) del departamento del descanso está faltando; y que es momento de darse una estadía más prolongada por ahí.

2. Sobrepeso

De nuevo, el estrés. Además de disparar el cortisol que destruye nuestros glóbulos blancos; también compromete los niveles de insulina en sangre.

En consecuencia tanto nuestro apetito como la forma como nuestro organismo procesa las calorías se alteran debido al incremento de glucocorticoides; lo que en el corto plazo termina por manifestarse en unos kilitos de más en nuestra zona abdominal que no ceden ni con los ejercicios, ni al modificar la cantidad de calorías ingeridas. En otras palabras, el sobrepeso por estrés no desaparece con métodos tradicionales.

Entonces, si te das cuenta de que aunque te matas haciendo abdominales y dietas esos rollitos siguen allí, es bastante probable que el estrés producto del cansancio acumulado haya encontrado otra forma de advertirte que es momento de desconectarte de la agitación diaria, y te des un espacio para descansar.

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3. Taquicardia o arritmia

Por último, encontramos la íntima relación entre falta de descanso, estrés, cortisol… y adrenalina.  Ahora bien, ¿y qué tiene que ver la taquicardia con todo esto?

Simple: La taquicardia es la elevación de la frecuencia cardíaca que además altera el consumo de oxígeno. Puede tener muchas razones físicas que la activen, pero cuando éstas no obedecen a ningún cuadro particular y aparece de la nada; generalmente tal elevación del ritmo cardíaco obedece a causas psicológicas que igualmente desencadenan el estrés y una correspondiente descarga de adrenalina, la cual se activa como mecanismo de defensa para ponernos en alerta.

En resumen, ante una amenaza real o imaginaria, el estrés está presente en cualquier ecuación que altere nuestros procesos hormonales. Y aunque la falta de descanso no es la única variable que nos puede llevar a tener episodios de taquicardia; sí que condiciona las respuestas fisiológicas que la disparan.

El descanso definitivamente viene a aportar un espacio de recuperación necesario y saludable que sin duda necesitamos para recuperarnos, y restaurar la normalidad de nuestras funciones fisiológicas.

4. Fatiga generalizada

Finalmente encontramos la fatiga, o cansancio. Parece bastante obvio, ¿cierto? Vale, que no hace falta tener un postgrado en ninguna carrera para llegar a la conclusión de que si no descansamos bien, desde luego vamos a estar cansados.

Sin embargo, no nos referimos al cansancio típico que resulta de una mala noche; sino más bien a ese cansancio limitante que nos impide incluso pensar con claridad, o si quiera permitirnos salir de la cama.

Es muy probable que, como producto de todo el estrés acumulado durante mucho tiempo, el cuerpo termine por mandarte esta última señal de ayuda que debes evitar ignorar.

Generalmente la fatiga generalizada también obedece a cuadros de salud mucho más complejos que no mejorarán de manera espontánea, y que definitivamente terminarán por sabotear mucho más la calidad de tu descanso.

Ahora veamos las señales de que tu mente también está pidiendo descanso.

5. Ansiedad

En no pocas ocasiones confundimos el estrés con la ansiedad para expresar nuestro estado anímico. Lo cierto es que el estrés es una respuesta fisiológica, mientras que la ansiedad es una reacción emocional.

Es muy probable que la confusión provenga del simple hecho de que ambas respuestas son desencadenadas ante una amenaza real o no. En todo caso, no permitirnos descansar adecuadamente compromete seriamente tanto nuestras respuestas fisiológicas como las psicológicas.

Para completar el cuadro, tanto el estrés como la ansiedad son factores que provocan trastornos severos para conciliar el sueño y dar al cuerpo el descanso que necesita para funcionar mejor.

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6. Pensamientos recurrentes

A todos nos ha pasado en algún momento que no podemos evitar pensar en una misma cosa, y mientras más evitamos pensar en ella, con más frecuencia nos llega a la mente.

Tal como nos dice Virginia de las Iglesias en su artículo 3 herramientas divertidas para eliminar los pensamientos obsesivos, la razón por la cual es tan difícil trabajar con los pensamientos obsesivos se debe a que están muy automatizados. Yo añadiría más bien que están muy arraigados en la psique.

Vale el ejemplo que te ponía al principio sobre el tema de las vacaciones. Ese es el típico pensamiento recurrente que además, nos limita y nos pone en el peligroso camino del abuso y la autodestrucción.

Privar la mente de un espacio para el descanso agrava muchísimo este cuadro porque muchas veces, en nuestro afán de desconectarnos de ellos y apagar la mente para darnos un respiro, comenzamos a refugiarnos en el alcohol, las drogas, o actividades autodestructivas.

7. Sobreexcitación mental

¿Alguna vez te ha pasado que, aunque estás cansado y tienes la mejor disposición para dormir, simplemente no concilias el sueño? A mí me ha pasado y puedo decir sin reservas que, para mí, esto constituye todo un infierno personal.

La sobreexcitación mental al momento de dormir muchas veces responde a estímulos físicos externos, tales como ruidos en el ambiente, temperaturas muy altas o muy bajas; o a factores internos como pensamientos recurrentes y sus emociones relacionadas, y la falta de la necesaria desconexión de las distintas rutinas diarias.

Asimismo, la sobreexcitación desactiva el botón que desconecta la mente y esta sigue activa aunque logremos conciliar el sueño. Como consecuencia, no logramos descansar aunque durmamos, y la irritabilidad nos acompaña a todos lados como una estela negativa que no nos permite dar lo mejor de nosotros mismos aunque queramos.

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8. Apatía

Por último pero no menos importante, encontramos la apatía, que es el desinterés por aquello que una persona piensa que no es relevante o interesante. Es decir, la apatía hace que aquello que antes nos emocionaba y proporcionaba sentimientos de placer, repentinamente deje de tener ese buen gusto.

Si bien el origen de la apatía no es necesariamente orgánico, entre las causas físicas que la disparan se encuentran la anemia, problemas de tiroides, la falta de ejercicio, y la falta de sueño y descanso.

Asimismo, también podemos contar los problemas ambientales donde el estrés encabeza la lista: Tener que vivir sometidos a determinados entornos donde no encontramos ningún estímulo positivo definitivamente nos aturde y la apatía es entonces un mecanismo de defensa necesario para protegernos.

Algunos tips para descansar mejor

Crea una rutina y un ambiente para dormir

Así como se hace con los niños pequeños para crear el hábito, debemos establecer horarios y actividades especiales relajantes previas a la hora de dormir como ejemplo, tomar un té relajante o un vaso de leche tibia, darte un baño de espuma o con agua tibia, encender velas aromáticas o incienso, escuchar música que te resulte relajante, leer un poco en la cama, etc.

La idea es hacer una transición que nos ayude a cambiar la química cerebral para así poder desconectar de la rutina y reducir el estrés al punto de poder conciliar un sueño reparador cada noche.

Mantén separados tus ambientes y respeta tus rutinas

Evita llevar el trabajo a la casa o peor, a tu propia cama porque esto prolonga tu atención en las tareas laborales, lo cual no te permitirá desconectarte ni cumplir con tu rutina previa a la hora de ir a dormir.

Asimismo, saca de tu cuarto el televisor, teléfono, Tablet, laptop y hasta los despertadores digitales con sus números fluorescentes y demás fuentes distractoras que pueden afectar tu rutina antes de acostarte.

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Ríe

Cuando reímos, segregamos endorfinas y serotonina, hormonas que producen la sensación de bienestar y reducen los niveles de cortisol en sangre, lo cual reactiva y potencia nuestro sistema inmune.

Además, la sensación de bienestar general hace que relajarte antes de ir a dormir cada noche sea más sencillo, así como también te ayudará a apreciar mejor tu vida.

Haz ejercicios

Los ejercicios mejoran la salud global y por lo tanto, también mejoran los patrones de sueño. Sin embargo, si el objetivo es promover el descanso y la relajación, conviene elegir bien la rutina de ejercicios a hacer.

El yoga y el taichí son muy recomendados para lograr esto; y practicarlos no se pelea con el hecho de realizar otras actividades físicas que ayuden a estabilizar el estado anímico.

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Toma vacaciones

Por último pero no menos importante, está el tema de las vacaciones.  Así como llevas una agenda para organizar las actividades en el trabajo, trata de agendar otra de cómo pasar el tiempo libre y compartir en familia.

Por simple salud y saneamiento mental, tomarse un tiempo una vez al año para relajarte y cambiar de ambiente. El descanso es necesario y tomar momentos para ti es sano, sabio e inteligente. ¿Y acaso lo dudas luego de todo lo que acabas de leer aquí?

Fuente: nascia.comlanacion.com.armayoclinic.orgpcardenas.compsicologiayconsciencia.com